La experiencia, un grado


Guadalajara se enfrentaba al primer clasificado de la competición, en Ibiza, con el objetivo de romper la irregularidad en su juego y de lavar la cara que el equipo está dando fuera de casa, en donde los partidos se contaban por derrotas, hasta el momento. Y ello continúa igual, dado que, a pesar de jugar un buen partido, las alcarreñas pecaron de inexpertas, con un comienzo nefasto que puso a las locales con 10 puntos de ventaja que se mantuvieron durante muchos minutos, llegando a ser 16 en alguna fase del partido, aunque la reacción, que, como siempre, se quedó insuficiente, hizo que las alcarreñas se pusieran a 4 a los 4 minutos del tercer periodo.

              Tanit cuenta, en sus filas, con un grupo de jugadoras expertas, lideradas por una Silvia Lara letal aún sin hacer un gran encuentro, pero muy reforzadas en todas las líneas de juego, lo que le ha hecho ganar todos sus partidos menos uno, y mandar la clasificación con autoridad.

              Guadalajara tuvo el mismo comienzo de siempre, a verlas venir, y bien que las vio venir porque el marcador señalaba un desastroso 10-0 a pocos minutos de comenzado el partido. Un tiempo muerto saca del letargo a las alcarreñas, que, poco a poco, comienzan a funcionar como equipo, en ataque, consiguiendo los primeros puntos Lozada mediante un triple, pero también en defensa, en donde la salida en tromba de las ibicencas había hecho un roto muy importante a un equipo aturdido que, otra vez, volvía a mostrar la peor cara en los inicios del encuentro.

              Pero, poco a poco, lo que parecía iba a ser un desastre comienza a convertirse en un partido de tú a tú, con una buena defensa de las alcarreñas y un ataque ordenado, en donde, a pesar de tener un rendimiento bajo por los numerosos fallos en todas las posiciones, las alcarreñas comienzan a jugar con buenos movimientos que llevan balones dentro de la zona local.

              Así las cosas, las baleares mantienen su ritmo anotador, y las alcarreñas, lideradas por Gómez Lozada, y con el apoyo de Molina y Pérez desde fuera de la zona, mantienen la distancia, sin poder reducirla, pero manteniendo la amenaza.

              En el segundo periodo, las alcarreñas mejoran en defensa, pero mantienen los errores en ataque. De la Fuente, desconocida, lo falla todo debajo del aro. La defensa balear se cierra sobre Lozada y sólo cuando Guadalajara juega ordenado se consigue llevar la pelota a la red. Se mantiene la ventaja, con pequeñas variaciones durante todo el periodo, pero se llega al descanso con la idea de que el partido se podría ganar, pero hay que mejorar en concentración y en trabajo en equipo.

              Tras el descanso, como suele ser habitual, salida en tromba de Guadalajara, que se pone a 4 puntos (40-36) en dos miunutos. Tiempo muerto de las locales, y aquí comienza a tomar protagonismo la veteranía del equipo isleño, que aprovecha dos fallos consecutivos de las alcarreñas para volver a coger ventaja en el marcador, una ventaja que no volvería a ser menor de ocho puntos hasta el final del partido.

              Al final, una vez más, quedó la sensación de haber podido, pero no haber querido; de un equipo con un gran potencial, pero que le falta madurez; de un equipo que, seguro que va a mejorar, pero ha de plantearse la fuerza del juego de conjunto, ordenado y que se olvida de protagonismos.